siguiendo las enseñanzas de Karlfried Graf Dürkcheim

Silencio en la Semana Santa

Es el silencio un lugar para encontrarse,
Descansar, recobrarse, amar, crecer.

Días 13, 14 y 15 de 9:00 a 14:00 h.
Madrid – Calle Ayala

Karlfried Graf Durckheim: The Path of Initiation (El Camino de la Iniciación) TRADUCCION ORIENTATIVA

Traducción orientativa del audio que se escucha en el Video de Youtube titulado:

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Junco KGD

Traducción orientativa del audio que se escucha en el Video de Youtube titulado:

 

Karlfried Graf Dürckheim: The Path of Initiation –  Karlfried Graf Dürckeim: El Camino de la Iniciación

La primera experiencia de mi vida, que yo recuerde, es el encuentro con la muerte. No tenía ni dos años cuando me metieron en la habitación en la que mi abuela yacía muerta en la cama, y todavía hoy recuerdo la extraña atmósfera, el silencio, la habitación llena de un aroma particular. Estoy seguro de que nuestros sentidos están más cerca de Dios que nuestros pensamientos.

 

(Retrato de Dürckheim tras imagen con maestro zen. Comienza música)

 

Todos nosotros vivimos momentos privilegiados, en la naturaleza, en el silencio del bosque, en una noche estrellada, en el arte, (…) … en la música, en donde la palabra arte no es suficiente para describir. Esta es la llamada, que te coloca en el camino. Comenzar a trabajar en ti.

 

(Imagen de casa en montaña nevada y pintura tinta china)

 

No solo hay experiencias místicas, que son regalos de lo Divino, sino que hay algo más también que es la experiencia iniciática. ¿Qué significa “iniciática”? Abrir la puerta hacia misterio que somos en la profundidad de nuestro ser. El poeta Novalis dijo una vez “todo lo que es visible es lo invisible, crecido (desarrollado) hasta el estado de misterio. El ojo que se abre a lo invisible prácticamente no ve nada “.

 

(Dibujando círculos en un papel)

 

Es la persona en su totalidad la que se implica en la apertura de esos ojos. Pero, cuando nos referimos al cuerpo, debemos distinguir entre el cuerpo que tenemos y el cuerpo que somos. El cuerpo que tenemos tan solo busca salud, eficacia y no sufrir. El cuerpo que somos es una cosa enteramente diferente. Es una forma de ser que nos permite saborear siempre en nuevas formas el gran misterio que somos en nuestra esencia. Nos ha sido dado para que se nos permita ser encontrados.

 

(Caminando por la nieve. Caseta en la nieve)

 

6 de febrero de 1988 (10 meses ante de la muerte de Dürckheim)

 

(Dürckheim en la cama)

 

Dürckheim (D)

Visitante (V)

 

V: No quiero cansarte.

D: No me permito cansarme. Pongo todo a una distancia. No hay nada que pueda cansarme.

V: Déjanos saber cuándo quieres que te dejemos.

D: Estoy siempre feliz de verte. Tienes buena mano.

V: ¿Si? ¿Se siente bien cuando pongo mi mano ahí?

D: Tienes buena mano. Una mano grande. Eso es muy importante. Debes saber que estrechar la mano de alguien es bueno. Lo bueno ha de pasar de tu mano a la mano del otro. Hay una corriente beneficiosa que surge de tu mano. Debes saber eso. Y aceptarlo.

V: Me has dado un gran regalo.

D: Debes aceptarlo. Has de ser consciente de que cuando colocas tu mano sobre alguien, ese algo surge y circula a través.

V: Tú, querido amigo, has dado mucho con tus manos.

D: Sí, a menudo, he trabajado mucho con mis manos en mi vida. He sido capaz de tocar a personas.

V: Has hecho mucho bien.

D: Sí, creo que sí. Con mis manos.

V: Tú tienes buenas manos.

D: Es un regalo (un don).

V: ¿Un regalo que tú recibiste?

D: Por supuesto que sí, un gran regalo, gracias al cual hice mucho bien a mucha gente.

V: ¿Siempre supiste que lo tenías? ¿O un día apareció?

D: Siempre lo supe. Desde mi juventud.

V: Y toda la vida que has dado, nunca te la quitaste a (sacaste de) ti mismo.

D: Al contrario, a mi me da vida. Si yo doy algo a alguien, yo soy el primero en recibir el beneficio de ese regalo. Sabes que no es broma, es así como es. Mi querido amigo, gracias por tu visita. Esperé largo tiempo tu visita. Hacemos buena pareja.

V: Una buena pareja. Adiós, Karlfried.

 

(Caminando por la nieve. Trueno)

 

Lo que buscamos está (es) más allá del tiempo. Está además ahí. Nosotros somos ello.

Debemos ahora progresar en el camino. Y es el camino que se hace (que llega a ser) un camino que no tiene objetivo (o meta). No llegamos. Creo que seguir a Cristo no quiere decir simplemente “hacer el bien a los demás”. No. Es especialmente seguir el camino de la aceptación de lo inaceptable. La muerte. El absurdo. La soledad. Estos tres inaceptables eventos, que Cristo aceptó. Nadie aceptó su trabajo y, de repente, total aislamiento. Ten por seguro que si eres capaz de aceptar lo inaceptable de este aislamiento, tú de repente te encontrarás siendo recibido por brazos invisibles y te darás cuenta de que te encontrarás no solo en comunión sino al resguardo de todo.

 

(Tinta china. Bosque nevado)

 

Tan pronto como tienes una experiencia de la Presencia de Dios, tú te das cuenta que te encuentras desprendido (retirado) de Dios como nunca antes. Cuando tenemos esta experiencia podemos descubrir la dicha (gozo) de quedar en un anhelo expectante. Esta es la gran diferencia entre Oriente y Occidente. Para los budistas, el anhelo es alcanzar (llegar a ser) el gran Vacío, el gran Uno. Y ya está. Para nosotros, es un pasaje (tránsito), es el ser existencial al que regresamos como testigos de la realidad que hemos sentido en nuestra experiencia iniciática.

 

(Rostro de Dürckheim)

 

El miedo a la muerte se desvanece en la medida en que hemos encontrado el contacto con Dios en nuestra vida existencial, y entonces somos capaces de dejar ir el ser, el que todavía quiere hacer, de dejar ir todo. Abrirse. Y entonces es cuando la muerte puede llegar a ser una delicada transición.

 

(Grupo haciendo zazen. Dürckheim toca la campanita)

 

Jung, mientras pasaba hacia “el otro lado”, susurraba una y otra vez “qué maravilla, qué maravilla”. Es magnífico saber que un hombre como Jung fue capaz de morir de esta manera. Regresar es triste puesto que solo podemos decir “Dios mío, aquí estoy otra vez en esta pequeña caja”. Este es el ser existencial, en relación a la Esencia Divina. Una caja pequeña.

 

Sin embargo, es nuestra oportunidad para abrir la puerta.

 

SOBRE EL EJERCICIO DE MEDITACION ZEN

Junco KGDComo todo aquello que pertenece al ámbito de lo vivido, explicar qué es ZEN resulta prácticamente imposible. A mi entender, la tradición Zen es un arte, el arte de vivir, un estilo de vida, cuyo espíritu se nutre de la práctica de diversas disciplinas: Zazen (meditación en silencio), Ceremonia de té, Tiro con arco, Arte floral, etc.

 

La práctica más común es el ZAZEN, o dicho de otro modo, ejercicio meditativo en quietud y silencio. Consiste en sentarse, bien sostenidos sobre nuestra propia base, bien estables, en un buen contacto con el suelo, y desde esa actitud de arraigo, tender hacia lo alto, bien derechos, en una actitud de dignidad, de presencia; las manos recogidas y la mirada posada en el suelo, con los ojos entreabiertos.

 

Esta buena forma permite que todo nuestro cuerpo ocupe el lugar que le corresponde, sin encogimientos, sin tiranteces, lo que ya procura un bien-estar.

 

Otro aspecto del ejercicio, a tener siempre en cuenta, es el buscar, encontrar y mantener una buena tensión, que no sea crispación, ni tampoco disolución. Todo lo que vive, vive en una cierta tensión: pensemos, p.e., en el árbol: sin tensión (disolución), la Vida, la savia, no fluiría, con lo que perdería su forma; con un exceso de tensión (crispación), la vida se bloquearía, se troncharía, sin que tampoco pudiera prosperar. Y en cuanto al Universo, a la Vida, a lo Divino, se mueve siempre con las mismas leyes. Quien practica, pues, Zazen, se va sintiendo habitado por una fuerza, una vitalidad que le viene del fondo de su ser, y que no es dependiente de circunstancias, favorables o no.

 

Una tercera condición es el ejercitarse en la plena atención, para lo que es siempre aconsejable, y me atrevería a decir necesario, seguir una fórmula, siendo la más frecuente el acompañar la respiración, ese movimiento de Vida que va y viene, continuamente, incansablemente, y que cada vez es único. En quien así se ejercita, se va creando un silencio, profundo, silencio del fondo, silencio del Ser, un estado de silencio en que la multitud de contenidos de la conciencia: inquietudes, preocupaciones, de lo presente y de lo futuro, solicitaciones, temores, deseos, etc. que martillean constantemente nuestro pensar, se ordena y da paso a la vivencia de plenitud.

 

ZAZEN es una vivencia, es un camino, es un progresar, que va a la par de la maduración humana de quien lo practica. Para que así sea, se requiere perseverancia, y no siempre es fácil por las mil y una solicitudes del exterior y por los pretextos y protestas que se despiertan en nuestro interior; aun así, llega un momento en que forma parte de la vida de quien en ello se ejercita. ZAZEN es un buen compañero de vida.

 

Más pronto que tarde, de manera fugaz o de cierta duración en el tiempo, llega el día en que se hacen presentes momentos especiales, privilegiados, únicos, indescriptibles, en que un Algo de otro orden, que trasciende al hombre, y naturalmente, puede alcanzar. Y es, en general, algo muy simple. Quien esto vive, siente en sí la certeza de esa Plenitud, de ese Orden, de esa Unidad que brota del núcleo íntimo, sagrado, de su ser, y que abarca a la vez al Universo entero.

 

Esta vivencia conduce a un vivir diferente, sin tener por ello que cambiar de circunstancias. La postura del Zazen irá proporcionando asentamiento, estabilidad y peso, con un sentimiento de bienestar, solidez y arraigo que nos devuelve la confianza. Aprender a ganar y sostener una tensión justa entre lo espiritual y lo material, representado en nuestro “estar”, permite vivir de manera más adecuada las exigencias de lo interior y de lo exterior, procurando un sentimiento de libertad y orden interno.

 

El cuerpo cambia tomando su fuerza y su forma; la mente se hace más lúcida, pudiendo disponer de nuestra memoria y entendimiento en aquella medida que hayamos sido dotados; nuestra voluntad queda fortalecida.

 

Así, paso a paso, nos irá siendo posible vivir desde el Gran Centro, el del Corazón, con toda su grandeza.

 

CONCHA QUINTANA (c)

El maestro interior. Karlfried Dürckheim

      La fe siempre ha llevado contenida, inconscientemente, la experiencia de la trascendencia. Estaba “ahí”, oculta a la conciencia del saber, como fuerza inexplicable y certeza absoluta. Ahora ya se empiezan a abrir las puertas que conducen a ella.  Aquel que se atreva a franquear el umbral pisa un suelo nuevo. A la joven generación le apremia alcanzar esa salida. La droga es, de forma manifiesta, una mala entrada. ¿Quién puede indicar cuál es la buena dirección?

El maestro interior

     Este libro no intenta ser una contribución a las “ciencias humanas”, ni a la psicoterapia, ni a la pedagogía. No se apoya tampoco en la teología ni  en la dirección espiritual. Pero quizás ayude a aquellos que tienen responsabilidades humanas a descubrir, en ellos mismos y en quienes le son confiados, la fuente de la verdadera vida, esa fuente que nuestra civilización, nuestros colegas y nuestras universidades especialmente están amenazando con secar. Se trata de volver a descubrir la Vida Supra-natural  el Camino de su testimonio en el mundo. Una y otra precisan del Maestro.

Traducido al castellano por Concha Quintana de la versión francesa “Le maitre intérieur”

INFORMACION sobre el próximo encuentro de Meditación Zen, según la enseñanza de Dürckheim, con Concha Quintana.

Zen en Cordoba 10 bFECHAS: Del 20 al 22 de febrero de 2015

LUGAR: Casa de Espiritualidad “Betania”

C/ Villanueva de Córdoba 15

14012 Córdoba

PRECIO : Matrícula 85 euros  +  Alojamiento y comida 80 euros(aprox)

INFORMACIÓN e INSCRIPCIÓN Teléfonos 667 285 557 – 957482091

Además de Inscribirse, es necesario adelantar el ingreso de  30 euros, para reserva de plaza.

Caja sur   0237-6001-40-9151746102

 

Hara

(LIBRO CON TRADUCCION DE CONCHA QUINTANA)

“El hara es el centro del cuerpo humano, pero el cuerpo es mucho más que un simple objeto bio-fisiológico. Esa es la razón por la que Hara es asimismo el centro espiritual, en la medida en que el cuerpo es la envoltura natural del espíritu.”

En la búsqueda del Ser, éste libro es muy valioso, invita a madurar, a recorrer el camino y la práctica del Ser esencial.

Para ser completo el hombre tiene que moverse desde el Ser, desde su centro original, el Hara.

 “El hombre que tiene centro, está siempre en un perfecto equilibrio; tiene algo de tranquilo y generoso, una amplia dimensión humana.”

Refleja la condición humana, analiza el sufrimiento, la ausencia de consciencia y la nostalgia que a veces se experimenta: ” el retorno a la unidad original de la vida”.

El hombre que ha encontrado su centro, es un ser maduro, observa las cosas tal como son, no se perturba por las circustancias, lo que sea que acontezca. En momentos difíciles está en calma, conserva la lucidez, lo que le permite actuar, responder adecuadamente en esas circustancias.

Se puede actuar desde un lugar tranquilo, desde ese lugar que no puede ser tocado por nada ni nadie. No son relevantes los recuerdos del pasado ni las proyecciones del futuro, lo importante es la actitud, estar en el aquí y el ahora.